domingo, 18 de julio de 2010

El liderazgo de la enfermera en el trabajo comunitario

Autor: Lic. Digna Escobar R.
Publicado: 28/06/2010
Fuente: http://www.portalesmedicos.com/publicaciones/articles/2307/1/El-liderazgo-de-la-enfermera-en-el-trabajo-comunitario.html

Digna Escobar R. Licenciada en Enfermería. Universidad de Carabobo. Magister en Administración de los Servicios de Enfermería. Universidad de Carabobo. Doctora en Ciencias de la Enfermería en Cuidado Humano. Diplomatura en Desarrollo Curricular. Profesor Titular adscrito al Departamento Clínico de Enfermería Comunitaria y Administración. Profesor de Pre y Post-Grado, dicta la asignatura Gerencia en Salud y Enfermería. Coordinadora Docente. Coordinadora del Programa de Maestría en Gerencia de los Servicios de Salud y Enfermería. UC.

Estamos en el inicio del siglo XXI, llamada la era tecnológica de la información y del conocimiento y todos nos estamos preparando para actuar como parte de esa sociedad, comprometidos con sus problemas y pensando en nuestro futuro profesional.

Esta reflexión sobre “Liderazgo de la enfermera en el trabajo comunitario”, ¿Cómo guía ese liderazgo?, ¿Cuál sería la demanda y las características del trabajo comunitario? nos reafirma que el perfil no puede seguirse viendo solo desde la perspectiva profesional. No serán enfermeras rodeadas de enfermeras, ubicadas en una oficina, aisladas del mundo las que pueden liderar la transformación de la sociedad del siglo XXI (1) sino enfermeras involucradas en la misma, con espíritu de equipo, con capacidad para hacer preguntas con la humildad de quien carece de respuestas; quienes nos guiaran en el momento de avanzada.

El siglo XXI determinara la sociedad del conocimiento, por lo tanto, seremos un colectivo vivo si logramos redefinir nuestro rol con base a los problemas y condicionantes sociales, políticos económicos entre otros. Ahora bien, si nos dedicamos a teorizar de manera dogmática sobre enfermería (1), sobre nuestro papel, si nos creemos capaces de definirnos sin abrir la puerta a la realidad; el futuro que nos espera será la cola del sistema sanitario mientras que otros ocuparan nuestro lugar y darán respuestas a las necesidades que nosotros no supimos o no quisimos ver. Sigamos con algunas interrogantes:

¿Tiene enfermería como colectivo, un proyecto futuro (visión)?
¿Estamos preparados para atender las demandas de la sociedad del presente siglo?
¿Conocemos el perfil y necesidades de esta sociedad?
¿Cuál es nuestra postura ante la problemática social?
¿Cuál es nuestra postura ante la reforma del Sistema Sanitario?
¿Cómo será el liderazgo de la enfermera para el trabajo comunitario del siglo XXI?

Si no tenemos respuestas claras, el momento de iniciar la reflexión para poder ir construyendo nuestro lugar en este momento histórico. Los tres elementos fundamentales para la reflexión son:

1. El perfil social o determinantes sociales a considerar para el trabajo comunitario de la enfermera. ¿Qué está esperando la sociedad?
2. La política sanitaria. ¿Cuál es la política de salud y la reforma actual? ¿Cuáles son los cambios y como afectan a la profesión?
3. El perfil profesional. ¿Que enfermera necesita el país? ¿Cuál es la preparación requerida? ¿Cuál sería la naturaleza del liderazgo y los elementos para su efectividad?

El perfil de la sociedad del siglo XXI

La complejidad de los acontecimientos que tienen lugar en el mundo, significa que los dirigentes están ante la necesidad de un cambio general, donde parte del son los movimientos mundiales de la reforma de la salud. Este cambio debe ser grande o profundo para conseguir los resultados necesarios. Las nuevas realidades o demandas son la complejidad, el cambio continuo y una cierta medida de caos. Algunas de las tendencias mundiales y nacionales que debemos tener en cuenta, son la globalización, la competencia, la diversidad de la fuerza de trabajo y la explosión de la información y la tecnología.

La enfermera como integrante del equipo de salud debe conocer y entender esos servicios y factores del entorno exterior que inciden en ellos, para poder presentar propuestas que propendan al mejoramiento de la situación de salud.

Dentro de los problemas mundiales de salud de los países desarrollados, se encuentran las enfermedades cardiovasculares, cáncer, accidentes laborales (en el hogar y de transito), enfermedades bronco pulmonares relacionadas con la contaminación ambiental, enfermedades crónicas en la población envejeciente (2).

En cuanto a la situación de salud, en los países en proceso de desarrollo tenemos todas las enfermedades de los países desarrollados, además de las transmisibles (TBC, SIDA, etc.), mortalidad materna e infantil, enfermedades prevenibles por vacunas, diarreas, enfermedades respiratorias, desnutrición, consumo de tabaco y alcohol, violencia, etc.

Aunado a lo anterior, en Venezuela se evidencia una población que se concentra en las grandes ciudades en una desigual distribución territorial, que origina la formación y consolidación de barrios en zonas de alto riesgo, viviendas en condiciones de insalubridad, hacinamiento e insuficiencia de servicios básicos y en condiciones económicas de pobreza extrema (49,10%). Las proyecciones para el 2010 son de aumento significativo de la población, aumento de la población envejeciente, tendencia al aumento de la tasa de mortalidad general, materna y en menores de 5 años.

La Política de Salud: Reforma del Sistema Sanitario

La reforma se inicia en 1990, cuya meta es mejorar el estado de salud de la población con los recursos existentes en una situación de demanda creciente de los servicios de salud “Salud para todos” (3).

Entre los factores que contribuyen a la reforma del sistema de salud se destacan: población que envejece, aumento de la demanda de servicios, aumento del costo de la atención de salud, necesidad de disminuir los costos sin disminuir la calidad, las crecientes expectativas de la población, falta de colaboración entre los factores, perturbaciones económicas y sociales que afectan a la salud, mayor gravedad de algunos problemas y aparición de otros.

Entre las estrategias para el cambio de la política de salud se encuentran: La descentralización, la privatización de la atención en salud (red de seguridad social), reestructuración de los servicios de organizaciones sanitarias como fusión de hospitales y otras instalaciones para conseguir un máximo de eficiencia, así como la adopción del modelo organizacional tipo organicista y abandono del modelo organizacional burocrático o mecanicista, la reestructuración de las organizaciones de salud en dos grandes funciones: la función organizacional (máximo nivel decisorio) y la función profesional (primeros niveles gerenciales).

Perfil Profesional de Enfermería

Considerando los cambios mundiales que se están sucediendo y la reforma del sistema sanitario, es evidente la necesaria reconducción del trabajo de enfermería, incluido el liderazgo. Estos incluyen cambios en las posiciones de liderazgo en enfermería con base a una estructura de dos grandes funciones:

1. La función empresarial que se refiere a los aportes de decisiones de alto nivel. Es decir, que participen en la planificación de salud, elaboración de políticas, asignación de los recursos, gestión de los recursos humanos, mejoramiento de la calidad, la cultura y desarrollo de la organización. Esta función empresarial exige que las enfermeras gestoras tengan conocimientos, experiencia, pericia y perspectiva.

2. La función profesional en la cual enfermería aportaría a la dirección el liderazgo y asesoramiento relacionado con las funciones de la enfermería profesional, es decir, establecimiento de normas de práctica, de educación, legal, ético, desarrollo de nuevas funciones y modelos de trabajo. Esta función exige de las enfermeras gestoras, conocimiento a fondo de la enfermería (3).

El Liderazgo de la Enfermera en el Trabajo Comunitario.

El liderazgo debe ser concebido como el arte de influir en la gente para que trabaje con entusiasmo e inspiración en el logro de los objetivos y metas que han decidido alcanzar, destacándose el arte, como destreza que se puede aprender (2). La influencia, como la capacidad de lograr que los seguidores hagan lo que se espera que hagan. Esta influencia se puede alcanzar con el ejercicio del poder referido a la capacidad de forzar o coaccionar a la persona para que haga tu voluntad debida a la posición, cargo o fuerza física. Esta influencia también se logra a través del ejercicio de la autoridad, como capacidad de conseguir que la gente haga voluntariamente lo que esperas que haga debido a tu influencia personal. El entusiasmo, como fuerza de inspiración, distintiva del liderazgo.

El trabajo comunitario que implica para los profesionales de la salud, situarse de manera especial ante los problemas que exigen solución. De manera especial, quiere decir: ofrecer un servicio efectivo que se traduce en trabajar con ellos, para ellos y desde ellos como forma única de abordar la salud enfermedad de una manera globalizada con plena participación de los miembros de la sociedad y con la posibilidad de que los grupos alcancen la suficiente capacidad que les permita concienciar sus problemas y necesidades, buscando sus propias soluciones en pro de una mejor calidad de vida.

Aproximando el liderazgo con el trabajo comunitario, me atrevo a plantear a modo de sugerencia, lo siguiente: Para el ejercicio del liderazgo, la enfermera necesita (4) Una visión compartida, clara perspectiva del futuro y de las oportunidades posibles, de la cual surgen la misión, objetivos y metas de la organización; un liderazgo, cuya influencia conlleve a la aceptación en el grupo de la necesidad de cambio de pensamiento y del comportamiento de los otros para una mayor participación; un liderazgo que irradie entusiasmo en los seguidores a través de la motivación como fuerza interior que conlleva compromiso y sentido de finalidad ante las metas compartidas y la energía necesaria para alcanzarlas; capacidad política que se traduce en la comprensión y aceptación de las metas, de las expectativas, valores, miedos de todos los miembros del grupo o seguidores. Además, esta capacidad implica la utilización de redes de contactos, alianzas estratégicas y negociación eficaz, hasta llegar a la capacidad de movilizar masas; necesidad de examinar y cambiar, entendiendo que las organizaciones, los sistemas y situaciones deben revisarse permanentemente y renovarse de acuerdo a las demandas.

En la visión de la enfermera, en el trabajo comunitario tendrá una función de liderazgo que le permita integrar, coordinar y facilitar los procesos de adaptación. Ejercerá un liderazgo proactivo, creara redes de contacto e influencia a los individuos de diferentes maneras; promoverá la función central que le corresponde en la atención sanitaria, tendrá además una función de adaptar y flexibilizar estrategias, ampliando antiguas capacidades y aprendiendo a usar otras nuevas en el proceso de cambio, destacándose el interés en el consumidor y no en el contexto de los servicios basado en la descentralización, para lo cual enfermería debe cambiar el diseño y la organización del servicio a brindar.

Referencias bibliográficas

1. María A de Andrade. Liderazgo: Una nueva visión de la actuación del enfermero frente a su equipo. Academia Enfermagen. Vol 1 Año 1 Octubre 2003.
2. Shaw Sally. Liderazgo para el cambio. CIE. Ginebra. 2002
3. Digna Escobar. Liderazgo en Enfermería. Mimeografiado. Unidad IV. Programa de pregrado en Enfermería. Universidad de Carabobo. Valencia. Venezuela. 2004

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